Este conjunto de cuatro artículos explora los elementos que conforman el cerebro y su base biofisiológica y la interrelación cognitiva entre el cuerpo, el cerebro, la mente, las emociones y los sentimientos, mostrando cómo se forma un Todo inseparable que nos define, nos transforma y nos permite decidir quiénes somos.
1.- Comenzamos con las neuronas espejo o las neuronas de la empatía, imitación, socialización, vinculación con los medios digitales, entre otras funciones. Ellas se activan cuando realizamos una acción tanto como cuando observamos a otro hacer lo mismo y en el otro se activan de la misma manera. Su nombre viene de su función de imitar/reflejar como ocurre cuando nos miramos frente a un espejo. Podemos internamente reflejar las acciones de otro y así se logra “comprender la acción, intención y emoción de los demás en nuestro interior sin ejecutarlas” es decir nos permiten ponernos en el lugar del otro, la empatía. Precisamente, se establece una sincronicidad entre el narrador/acción y el oyente/visión. Estas neuronas son células que leen la mente. ¡Wow, qué maravillosa sabiduría las de nuestro cerebro!
Las neuronas espejo se estimulan con:
Practicar el deporte, la música, un emprendimiento nuevo; también se activan en una clase de movimientos, baile o ejercicios en donde hay que imitar al profesor; escribiendo a mano, leyendo en voz alta o resolviendo un problema matemático; igualmente, al representar situaciones reales o inventadas, al practicar la expresión corporal y emocional cuando se interactúa con otros y trabajando en grupo. Un ejemplo de este mecanismo espejo es la risa, emoción muy contagiosa que debemos practicar.
Todo lo expuesto fomenta la empatía, cooperación y el respeto, permite interiorizar comportamientos y desarrollar respuestas emocionales y formas de comunicación, todo lo cual finaliza en una retroalimentación más confiable porque “no solo importa lo que se dice sino cómo se dice”, amén de ayudar en la resolución de conflictos.
Por otro lado, las neuronas espejo anticipan un futuro integrado por ellas con la IA, con tratamientos clínicos y con la aparición de nuevas técnicas de neuroimagen.
2.- De las neuronas espejo pasamos a ver el funcionamiento del cerebro, partiendo de sus neuronas-neurotransmisores- redes neuronales. Es un órgano de prodigiosa complejidad que contiene más de 80 miles de millones de neuronas que se conectan mediante sinapsis formando redes capaces de aprender, recordar, adaptarse y cambiar. Se describe la anatomía básica del cerebro (lóbulos, corteza, sustancia gris y blanca, tálamo, hipotálamo, hipocampo, amígdala) y se hace énfasis en que el cerebro solo funciona vinculado con el cuerpo y el entorno.
La multiplicidad del cerebro humano se manifiesta en que es el centro de la identidad, la cognición y la conducta ya que en el cerebro se originan nuestras percepciones, decisiones, emociones y comportamientos; allí se construye nuestro Yo. En fin, es la plataforma del Ser.
Un aspecto importante es que el cerebro procesa la información y valora las opciones de acuerdo al conocimiento previo (percepción) – hecho que ocurre antes de la activación neuronal -. Cómo ya fue explicado, las expectativas previas moldean/sesgan las decisiones, lo que reafirma la relevancia del ambiente/entorno en el comportamiento.
Esta transformación originada por un estímulo comprende el ciclo explicado anteriormente: estímulo → percepción → neuronas → sinapsis/comunicación → circuito neuronal/liberación de neurotransmisores → sentir → conducta/comportamiento.
En dicho ciclo, los neurotransmisores permiten la comunicación entre neuronas y regulan nuestro estado emocional ya que animan, calman, motivan o desregulan por lo que son esenciales en la adaptación al entorno, la salud mental y la conducta.
Cuando las neuronas se comunican no solo transmiten señales, sino que crean mapas, rutas y patrones que se reorganizan constantemente gracias a la neuroplasticidad y la neurogénesis, conceptos conocidos; todo lo cual, nos recuerda que nunca somos definitivos y que podemos moldear nuestro propio cerebro. Estas redes juegan un papel primordial en la toma de decisiones y en la integración de experiencias previas con los estímulos actuales. Es un gran espectáculo imaginar la cantidad de conexiones generadas en más de 80 mil millones de neuronas en todo el cerebro.
Mediante la neurociencia avanzada se desarrolló el mapeo del cerebro o conectoma que permitió observar cómo se conectan las redes en cerebros de moscas y ratones y cómo se distribuye la información en todo el cerebro sin poseer un “centro único de mando”.
En resumen “el cerebro en su comportamiento adaptativo combina una amplia gama de información de experiencias previas, estímulos sensoriales actuales y contextos internos y ambientales…que implican interacciones entre millones de neuronas en circuitos locales o distribuidos en muchas regiones del cerebro”. Una escala única.
Es esencial recordar que un patrón de pensamiento se traduce en decisiones o respuestas, por lo que frente a pensamientos positivos que transmitan seguridad la decisión será más apropiada, mientras que la decisión será negativa ante una alta frecuencia de estímulos negativos. A la par, si nos exponemos a nuevos estímulos crearemos nuevas conexiones y nuestra respuesta cambiará, generando un nuevo comportamiento y un aprendizaje capaz de moldear nuestro propio cerebro.
A la final, no nacimos en un estado acabado ni congelado en el tiempo, no somos solamente observadores, sino que cada ser humano es lo que le sucede y cómo actúa ante una determinada circunstancia. Tiene la libertad de elegir entre varias posibilidades. Es así como, a medida que vivimos, vamos desarrollando habilidades por medio del aprendizaje y la memoria, gracias a las redes neuronales.
Aunque, esta transformación es compleja, requiere disciplina y cambio de hábitos, sí se puede alcanzar. Es importante repetir que aun cuando cambiar es difícil, sí se puede lograr.
Se concluye que el cerebro combina estímulos, experiencias pasadas y expectativas para generar acciones, a la vez, se resalta la influencia de la epigenética y la posibilidad de cambio mediante nuevos hábitos.
Ahora pasamos a la complejidad de la mente y su relación con la percepción, emociones, sentimientos y consciencia.
3.- Comenzamos con la interacción cerebro, mente, emociones y sentimientos para luego concluir que a este cuarteto le falta el cuerpo, porque sin cuerpo no hay mente, no existimos, ya que el cerebro trabaja con la información de viene del ambiente (interno o externo) por medio del cuerpo, lugar de contacto con el estímulo/información sensorial y sin esta información proveniente del cuerpo la mente no funciona.
Regresamos al ciclo del cerebro: estímulo → percepción → neuronas → sinapsis/comunicación → circuito neuronal/liberación de neurotransmisores → sentir → conducta/comportamiento.
Aquí observamos que SIN un estímulo, cuyo receptor pueda ser cualquiera de los cinco sentidos conocidos (vista, oído, olfato, gusto y tacto) o que provenga del interior del cuerpo por medio de estos tres sentidos (interocepción, propiocepción y sistema vestibular), no puede ocurrir el ciclo neuronal, ni tampoco SIN que exista un receptor corporal (externo o interno) que reciba tal información, en fin, SIN este ciclo neuronal no hay sentir ni acción ni mente ni consciencia.
Antonio Damasio estudia los correlatos neuronales con las emociones y sentimientos. Para él, el origen del sentimiento es un cuerpo reaccionando a un estímulo sensorial que provoca una emoción, la cual es una respuesta corporal inmediata sin pensar y que con el tiempo se puede transformar en sentimiento, un estado mental de larga duración. Las emociones son distintas a los sentimientos, aunque algunos las confunden.
Para Damasio: “La diferencia entre una emoción y un sentimiento es que la primera está siempre referida a una secuencia de acciones y el sentimiento es el resultado de esa secuencia de eventos”.
A la par, un sentimiento producto de una emoción forma en la mente los llamados mapas mentales y neuronales que unidos guían el comportamiento, influyen en el aprendizaje y crecen a medida que experimentamos esas emociones y sentimientos.
Damasio traduce el ciclo de esta manera: estímulo → selección del programa emocional → emoción → mapeo neuronal →sentimiento (estado mental).
Es así que el sentimiento conforma la base de la vida mental y está sujeta al YO. Para él, el YO es una consecuencia del sentimiento.
Ahora bien, es necesario incursionar en el Quinteto que funciona como un sistema indivisible cuando vinculamos el cuerpo con el cuarteto (cerebro, la mente, emociones y sentimientos).
También exploramos, aunque no sé detallan en este resumen, las conexiones cerebro-intestino (microbiota) y cerebro-corazón y cómo afectan el estado de ánimo, la cognición y la salud mental. Se destaca el rol de la respiración, el movimiento, la postura y la meditación en el bienestar.
Es importante tener presente que los cambios en el cuerpo que resultan en una modulación neuronal pueden promover una vulnerabilidad hacia una buena o mala salud mental, por lo que hay que estar atentos a estas señales corporales que puedan influir positiva o negativamente en nuestro bienestar.
En concreto, el cuerpo mediante sus órganos no solamente incide en nuestra salud, sino que, al ser el receptor insuperable de la información sensorial, y constituir parte del Quinteto, es inseparable y la unión solo funciona con los cinco componentes. Por lo que, el conocimiento del funcionamiento y del estado de nuestro cuerpo nos provee información extremadamente importante que guía nuestro comportamiento y nos conduce a un equilibrio necesario para preservar la salud.
Se concluye que el cuerpo-cerebro-mente-emociones-sentimientos conforman un Sistema Adaptativo Complejo que funciona como un Todo en donde sus diversas partes siempre están en interacción y en constante cambio para adaptarse a la evolución de las circunstancias y aprender de la experiencia.
4.- En esta sección vemos como se conecta este Quinteto con la cognición y el bienestar al actuar como un Todo. Relacionamos el Quinteto con la cognición (adquisición y procesamiento de información), bajo el lente de la neurociencia.
La cognición es la habilidad para asimilar y procesar la información sensorial y convertirla en conocimiento para comprender sus relaciones con ese Todo. Esta habilidad (procesos cognitivos) comprende el aprendizaje, memoria, atención, lenguaje, razonamiento, toma de decisiones, todo lo cual implica experiencia y crecimiento intelectual.
Nuestros órganos y cuerpo esculpen nuestro cerebro. “El cuerpo sabe lo que la mente aún no sabe” (Nazareth Castellanos). Por ejemplo, La postura corporal actúa en la memoria, identidad, emociones y salud mental, el intestino influye en el aprendizaje, estado de ánimo y emociones, la respiración media la atención, memoria y emociones y el corazón interviene en la percepción, emoción e identidad.
Castellanos señala: solo debemos vivir el ahora, vivir el presente porque nos ayudará a tomar consciencia de nuestro cuerpo y ser feliz por estar viviendo la vida por dentro y por fuera, simultáneamente.
Por otro lado, Damasio comenta: “las emociones en el cuerpo preceden a los sentimientos en la mente después de percibir las reacciones y relacionarlas con el objeto que las ha causado”.
En el trayecto del estímulo sensorial al comportamiento participan procesos cognitivos, ya descritos, como la percepción que precede a la actividad neuronal y se encarga de interpretar o moldear la información según lo guardado en nuestra memoria, y le siguen la mente y la consciencia que constituyen la materia prima del pensamiento.
En fin, la información sensorial no puede transformarse, en cambio, la percepción o atención a la misma sí puede cambiarse, hecho que muestra otro vértice de la interrelación cerebro – mente. Entonces, es muy importante tener nuevas experiencias, aprender y practicar, practicar y practicar para transformar nuestra persona o nuestro YO.
Concluiremos este análisis con el desarrollo y funcionamiento de la cognición que comienza con la organización mental de la información sensorial, en base a experiencias previas, con el fin de comprender el mundo, como decía Jean Piaget, y mejor aún que nos sea útil en la adaptación al entorno. Las funciones cognitivas nos permiten realizar tareas simples como recibir, almacenar, procesar y construir esta información mediante: la sensación, atención, memoria y funciones más complejas (pensamiento, lenguaje, aprendizaje, creatividad e inteligencia). Por otro lado, las funciones ejecutivas monitorean y regulan los procesos cognitivos en funciones mentales más complejas que comprenden la organización, anticipación, planificación, memoria de trabajo, flexibilidad mental, autorregulación, inhibición y control de la conducta. Es importante tener presente que, en estos procesos, la percepción cumple una función clave en “como somos” porque influye y mucho en la realidad de cada quién.
Al mismo tiempo, incursionamos en los avances de la neurotecnología que impactarán el futuro, ellos son: interfaces cerebro-computadora, neuroestimulación, dispositivos neuronales, lectura y manipulación de actividad cerebral.
Los doctores Stanislas Dehaene (lenguaje en bebés, neuroeducación) y Rafael Yuste (código neuronal, neuroderechos) utilizan la neurotecnología en sus investigaciones. Son interesantes estos avances porque abren puertas para comprender la consciencia, el pensamiento, la mente y el ¿cómo somos?
Finalizamos con recomendaciones para preservar el “Soy Yo”:
1.- Conocer las interacciones mente–cuerpo nos proporciona herramientas para conducirnos con consciencia, alcanzar sentimientos positivos como el amor y la empatía y, así, mantener la salud física y mental. El papel del cuerpo en la toma de decisiones es clave para nuestro crecimiento.
2.- Aprender a ampliar nuestra consciencia corporal y a escuchar los susurros pre-cognitivos que nos anuncian hacia dónde irá nuestra conducta, en aras de tomar decisiones conscientemente. Las sensaciones anticipan lo que puede suceder.
3.- Practicar técnicas y ejercicios físicos que nos ayuden a ser conscientes de nuestro cuerpo, a la vez, que son la base de la regulación emocional.
4.- Necesitamos aprender a cambiar nuestros pensamientos, vivir nuevas experiencias, sentir la naturaleza, tener consciencia de nuestra percepción y, tener voluntad para modificar nuestro comportamiento.
5.- Necesitamos un cambio en la cultura que ha prevalecido en los últimos tiempos. Debemos recuperar nuestra antigua cultura y valores. Primero tengo que cambiar yo para incidir en el entorno que me rodea.
6.- Conocer cómo funcionamos nos da libertad para transitar por la vida y dejar una huella de significativas experiencias para uno y, a la vez, para otros.
Espero que esta selección de artículos, acoplados en un camino hacia la transformación personal, abra una puerta para experimentar la libertad del Yo, libertad que no significa ser libre de cualquier manera o libertinaje sino una libertad vinculada “al poder decidir”.
Irene Pérez Schael


















2 Comentarios
Arturo Guerrero
Excelente y muy entendible informaciòn. Gracias
Mirador Salud
Gracias Arturo, me encanta tu comentario
Saludos
Irene