Introducción
Las publicaciones de 2025 son una serie de textos que transitaron un viaje profundamente humano, abordado desde un vértice muy particular. Partimos del entorno/ambiente (epigénetica) y su influencia en la mente, nos preguntamos ¿por qué es tan difícil cambiar?, describimos la biofisiología del cuerpo y el cerebro y como ese conjunto forma un Todo que abarca cuerpo, cerebro, mente, emociones y sentimientos y ese Todo se traduce en como soy, como pienso, como siento y lo que conforma mi identidad, mi Yo, mi Ser como humano que soy.
Este conocimiento nos proporcionará libertad para cambiar y ser como deseamos e impedirá que nos perdamos en el ambiente y que nuestro discurso se confunda con la narrativa que nos circunda. Nos dará herramientas para evitar las confusiones circunstanciales y para tener una vida emocional y mentalmente más saludable. Particularmente, este recorrido es vital no para sobrevivir sino para poder vivir en este mundo atribulado y perjudicial para la existencia humana.
La importancia de transitar por este resumen es para estimular la lectura de los textos originales de 2025 que nos llevará, como dice el título, hacia una transformación personal.
De la epigenética (ciencia) a la transformación personal. Parte 1
En los artículos de esta primera parte, presentados en forma resumida, transitamos por un trayecto que parte de la epigénetica, ciencia que va más allá de la genética y que configura nuestro fenotipo, conducta y nuestro Yo, pasando por la comprensión de la mente y cómo la podemos cambiar, hasta llegar a estrategias sencillas para lograr la transformación personal y social.
Y ¿por qué es humano este camino? Bueno porque en estos momentos necesitamos conocer nuestro interior y cómo debemos ser. Venezuela y el mundo están viviendo tiempos muy oscuros que nos mantienen en un contexto polarizado en medio de una crisis social que nos conduce al NO SER, además estamos sometidos a una narrativa que nos impide ser autónomos, no existe el individuo. Por lo tanto, es necesario actuar en consecuencia y tener consciencia para evitar una actitud reactiva que produce efectos poco beneficiosos en la persona e impide el desarrollo integral de una sociedad y de un PAÍS. Recordar que el poder creador de la palabra materializa lo que nuestro pensamiento tenga a bien o a mal crear.
Al mismo tiempo, estamos siendo invadidos por lo digital y las redes sociales (sin estar conscientes), cuyos relatos causan mucho estrés y desinformación. Estamos, entonces, en presencia de una infodemia que no nos permite ver nuestra realidad, ni el contexto, y mucho menos aún pensar en cómo podemos transformarlo a nuestro favor.
Ante este ambiente que nos limita crecer como ciudadanos libres, en el más amplio sentido de la palabra, requerimos de vías que nos liberen de ese caos mental y que nos permitan rescatar nuestro SER/YO, ya que ahora somos marionetas del entorno.
Extremadamente importante es estar al tanto del apoyo interno necesario para poder enfrentar lo que nos ocurrirá cuando Venezuela sea libre. Comenzamos:
1.- La epigenética, ciencia que representa un salto cuántico en el conocimiento porque demuestra que no solo somos genes sino también somos ambiente, cuya interacción tiene efectos en la salud, adaptación y en la evolución del ser humano. Sus mecanismos influyen en prender (activación) o apagar (silenciamiento) la expresión de los genes y, aun, lo más importante es que esto ocurre sin que cambie el ADN, el cual permanece igual en todas las células y durante toda la vida. La secuencia del ADN o genoma contiene las instrucciones para producir proteínas y otros elementos y los mecanismos epigenéticos regulan el momento de la expresión o silenciamiento de un gen. El genoma contiene las reglas y el epigenoma las interpreta. Esta interpretación viene a través de mecanismos del ambiente.
Esta ciencia nos muestra que el ambiente, llámese historia personal, cultura, experiencias, creencias, contactos sociales, estilo de vida, entre otros, tiene que ver con lo que somos, con el por qué nos enfermamos o cómo nos comportamos. Un ejemplo clásico son los gemelos que tienen los mismos genes, pero con el tiempo se diferencian uno del otro.
Se podría concluir que los mecanismos epigenéticos, además de ser heredables y reversibles, son agentes de cambio o consolidación de la conducta, el origen de la flexibilidad o rigidez mental y son el fundamento del aprendizaje y la resiliencia.
En todo caso, cualquier influencia ambiental podría cambiar epigenéticamente el cerebro y afectar el Ser y el Yo; por lo que su conocimiento es crucial para la vida. Sí conocemos este gran impacto de la epigenética en la conducta y en el paisaje de posibilidades de nuestra civilización tendríamos que decir “manos a la obra”.
2.- Sin embargo, ¿Por qué es tan difícil cambiar?
¿Es complicado cambiar porque como alguien señala: “La peor de las cárceles es la mente”? (Valero, Lirio autora de este artículo).
Un ejemplo es el fenómeno físico de la histéresis o la tendencia que posee un imán a conservar sus propiedades aun fuera del campo magnético que las generó. Esta es una buena asociación con el NO CAMBIO que nos ayudará a entender. Trasladando este proceso a cómo funciona la mente se podría traducir en una resistencia a cambiar. A la vez, se vincula con la epigenética porque este puente entre el genoma y medio ambiente, afecta el ánimo o tenacidad hacia una o no transformación.
El ser flexible y estar abierto a nuevas experiencias y pensamientos nos ayudará a transformar nuestra mente y conducta mientras que lo contrario, como vivir y experimentar siempre lo mismo y sin cambiar el estilo de vida, nos conducirá a actuar en automático, no evolucionaremos y mucho menos seremos felices.
Cuando se siembra en la sociedad un solo pensamiento o se promueven falsos valores a repetición y por diferentes medios, a saber, las redes sociales y lo digital, se puede hacer mucho daño social y se reprime la libertad individual y el respeto al otro. Dicho esto, debemos ser flexibles y estar conscientes de nuestro entorno para dejar pasar lo que no nos conviene y aprovechar las oportunidades que nos brinda.
3.- Ahora tenemos que incursionar en ¿Cómo funciona la mente? porque el conocimiento del interior de nuestro cerebro y mente puede aumentar las posibilidades de transformación.
El desarrollo del cerebro depende de la interacción entre los genes y los estímulos ambientales que moldean sus funciones. En particular, la nutrición, el cuidado en la infancia, el ejercicio y las experiencias a lo largo de los años influyen en las conexiones neuronales facilitando la neuroplasticidad (capacidad de reorganización de los circuitos neuronales) y la adaptación. Según Marian Diamond, los cinco pilares de una plasticidad saludable son: novedad, reto, ejercicio, dieta y amor.
Ahora bien, el procesamiento de la mente puede ser automático cuando el estímulo produce un sentir, se actúa sin pensar (sentir—actuar), la conducta es repetitiva y es procesado en la amígdala. Este comportamiento participa en el aprendizaje y en la incorporación de creencias, cultura, valores y lo aprendido del inconsciente. El otro tipo de proceso en la mente es el razonamiento donde interviene “el pensar”, es decir el estímulo se procesa en la corteza cerebral frontal mediante las funciones cognitivas y se siente, se decide y se actúa reflexivamente (pensar—sentir—actuar).
En general, los seres humanos actuamos la mayoría de las veces en automático, es decir respondemos a los estímulos y mensajes ambientales de una manera inconsciente. Por eso es necesario utilizar más el proceso de pensar y reflexionar (pensar, sentir, actuar), para así poder emprender el camino de la liberación y ser dueños de lo que en realidad somos sin influencias del ambiente.
Investigando más, este es el esquema del funcionamiento neuronal: estímulo—percepción—neuronas—sinapsis—liberación de neurotransmisores—conducta. Cuando los estímulos se repiten se crean redes que aumentan con esta reiteración y disminuyen con su desuso. En este camino aparece la percepción que se encarga de tamizar el estímulo confrontándolo con lo almacenado en la memoria y de allí sale un estímulo transformado que incide en el funcionamiento neuronal. El cambio de pensamientos transforma la percepción y reconfigura las redes neuronales.
Como ya se mencionó, en sociedades rígidas o bajo hegemonías (Venezuela, Irán), las personas tienden a funcionar como autómatas (“servidumbre aprendida”) porque las señales del ambiente, particularmente el lenguaje, son siempre las mismas reforzando la dificultad de cambiar. De aquí la importancia de reflexionar sobre el ciclo pensar-sentir-actuar para conocer mejor nuestra mente y poder transformarla.
Pero, ese cambio requiere de disciplina, atención plena y ruptura del piloto automático. Y si queremos cambiar al mundo debemos comenzar por cambiar nosotros mismos, para luego conectarse con el entorno y crear consciencia, contagiar e inspirar a otros.
4.- En el artículo: ¿Cómo mejorar la neurogénesis, la neuroplasticidad y el pensar? ¡Nuestra mente puede hacerlo! destacamos como entrenar la percepción, cambiando los pensamientos y el lenguaje/palabras para preservar el YO mediante la neurogénesis, generación de nuevas neuronas en el hipocampo, incluso en adultos, la neuroplasticidad, capacidad de las neuronas de modificar su estructura y conexiones en las redes, y el modelar el pensar, enfocando la atención. En fin, la neurogénesis, neuroplasticidad y “el pensar” son procesos que podemos estimular conscientemente
Aquí un resumen de prácticas, hábitos y actividades, que incrementan estas tres capacidades (crecimiento neuronal, plasticidad y pensar):
- Aprender cosas nuevas (idiomas, música, juegos mentales).
- Practicar deportes y actividad física regular.
- Enfocar la mente con pensamiento consciente y meditación (mindfulness).
- Seguir una dieta saludable (ej. rica en omega-3).
- Estimular ambos hemisferios cerebrales (escritura manual, ejercicios de gimnasia cerebral, actividades con la mano no dominante).
- Fomentar bienestar emocional con amor, empatía, vínculos humanos y buen descanso.
En resumen, debemos tomar consciencia del vivir, cambiar nuestra manera de enfocar y ver la realidad, ser más flexibles, evitar ser autómatas y no tener miedo a los cambios. Para convertir estos deseos en realidad y formar hábitos hay que comprometerse con esta práctica diaria con el fin de ir sustituyendo las neuronas viejas (programas viejos) con las nuevas (programas nuevos) y así evitamos las conductas pasadas u ocasionales. Es necesario sostener los cambios en el tiempo para que crezcan y se desarrollen las nuevas conexiones, hacerlo más fácil y no sufrir los traumas que implica ejercer la voluntad.
En estos cuatro artículos comenzamos con un marco teórico y científico (epigenética); seguimos con el reto que representa el cambio en donde el lenguaje y la palabra son la base de la comunicación, pasamos a cómo comprender la mente, su actividad dual (automático y razonado) y el funcionamiento que parte con el “estímulo” y termina en un “actuar” que también es dual: estímulo-sentir-actuar y estímulo-pensar-sentir-actuar, artículo que concita la ciencia con la vida cotidiana, y terminamos con las estrategias y prácticas de la neurogénesis y neuroplasticidad como un manual práctico para aplicar lo aprendido anteriormente.
Este camino integra una base científica, el conocimiento de los obstáculos para un cambio personal y social, el entender el funcionamiento automático vs. el consciente y, por último, la práctica de destrezas que estimulen el cerebro y la libertad mental.
Se podría decir que la epigenética demuestra que no estamos condenados por nuestros genes, que somos coautores de nuestro cerebro y mente por la influencia ambiental y prácticas que realicemos, hecho que exige consciencia, disciplina y lenguaje apropiado y positivo.
Finalizamos con las palabras de José Ortega y Gasset vinculadas a los procesos epigenéticos. Él decía: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”. Verídica esta frase.
En la parte 2 incursionaremos con mayor profundidad en las neuronas de la empatía, la relación cerebro, neuronas, neurotransmisores y redes neuronales, cuerpo-cerebro-mente-emociones-sentimiento y el ser humano como un “Todo” y su relación con la cognición.
Irene Pérez Schael
Ver Parte 2


















6 Comentarios
María Del Rosario Torrealba
Excelenta artículo. Muchas gracias
Mirador Salud
Mil gracias María Del Rosario. Ahora te lees a partir de allí cada artículo
Saludos y gracias de nuevo
Irene
Alicia Ponte
Irene querida… este pensamiento me convence y quiero seguir por ese camino. «Por eso es necesario utilizar más el proceso de pensar y reflexionar (pensar, sentir, actuar), para así poder emprender el camino de la liberación y ser dueños de lo que en realidad somos sin influencias del ambiente»
Gracias.
Mirador Salud
Muy halagada con tu comentario querida Alicia.
Creo que el nuevo ambiente que viene para Venezuela jugará en favor de esta libertad
Millones de gracias
Janet Alizo
Muchas gracias Irene por éste artículo. Muy didáctico, y se te agradece!
Un abrazo
Mirador Salud
Me alegra mucho que te haya gustado Janet.
Mil gracias y abrazos