El artículo ¿Estamos hablando de inteligencia o de experiencia? primero de esta serie, surgió a raíz del nuevo libro de Michael Pollan “A World Appears: A Journey into Consciousness” [Aparece un mundo: Un viaje hacia la consciencia]; en especial por la conexión que propuso entre Consciencia e Inteligencia Artificial. Este autor, destacado por reseñar sus experiencias con psicodélicos lo ha llevado a explorar los efectos de estados no ordinarios de consciencia. Esto lo ha llevado a cuestionar la idea de una mente fija y completamente explicable en términos de procesamiento neuronal. Sus trabajos, en diálogo con la neurociencia, sugieren que la experiencia consciente puede ser modulada, expandida o incluso radicalmente transformada, lo que plantea interrogantes relevantes para el debate actual sobre inteligencia artificial: si la consciencia no es un fenómeno estable ni reducible, ¿hasta qué punto puede ser replicada?, poniendo sobre el tapete un interrogante importante acerca del futuro de la IA.
Brindé en el primer artículo citado arriba un escueto panorama de las discusiones actuales en torno al alcance y límites de la IA. Me animo a brindarles ahora algunos planteamientos complementarios, desde la tradición budista, a partir de diálogos organizados con científicos y expertos en el Instituto Mente y Vida [Mind and Life Institute] fundado en 1987. En el diálogo Número 39, realizado en octubre de 2025, el tema elegido fue “Mentes, Inteligencia Artificial y Ética” [Minds, Artificial Intelligence and Ethics]. Siempre asombra constatar que entre los temas de interés en esta tradición – anterior a los debates de los filósofos de la antigua Grecia – se ha encontrado la naturaleza de la mente.
En los últimos 50 años, la conversación sobre la consciencia ha dejado de ser exclusiva de la filosofía o la espiritualidad para instalarse también en los laboratorios de neurociencia y, más recientemente, en el debate sobre la inteligencia artificial. Sabemos cada vez más sobre el cerebro, sus circuitos y sus correlatos biológicos. Sin embargo, nos seguimos preguntando con una extraña resistencia: ¿qué es, exactamente, la experiencia (percepción, interpretación y construcción de significado de las personas)? Y ¿cuál es su relación con la mente?
Por ello, resulta relevante retornar la mirada hacia tradiciones que, mucho antes de los escaneos cerebrales, desarrollaron formas rigurosas de observar la mente desde dentro. Entre ellas, la tradición budista ocupa un lugar particular. No sólo por su profundidad filosófica, sino por haber cultivado, durante siglos, prácticas sistemáticas de atención y observación de la experiencia.
Lejos de permanecer al margen de la ciencia contemporánea, el budismo – y en particular el interés activo del Dalai Lama ha propiciado diálogos con investigadores científicos occidentales, no para validar creencias, sino para explorar en conjunto una pregunta compartida: ¿puede la mente conocerse a sí misma, con el mismo rigor con que estudiamos el mundo físico?
Este cruce, estimulado por los encuentros sostenidos entre científicos y practicantes contemplativos en el Instituto Mente y Vida, ha abierto un espacio poco habitual: uno donde la experiencia subjetiva – percepción interna, única e individual de la realidad, no es descartada como ruido, sino considerada una fuente legítima de conocimiento.
Como pudimos apreciar en el artículo inicial de esta serie, el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) también ha incursionado en debates filosóficos sobre la naturaleza de la mente, la consciencia y la ética. Podemos apreciar también que la intersección entre el budismo y la neurociencia ha propiciado uno de los intercambios modernos más fructíferos entre una antigua tradición espiritual y la investigación occidental. Esta colaboración, entre otras, ha demostrado que el cerebro es capaz de ser reconfigurado mediante el entrenamiento mental. El puente entre estos dos mundos fue profundizado en gran medida, por el XIV Dalai Lama, quien ha cultivado una pasión por la ciencia a lo largo de toda su vida. Les incluyo a continuación algunos hitos técnicos y discusiones clave, que pueden ser ampliados en la página del Instituto Mente y Vida «[Mind & Life Institute] donde encontrarán información de las actividades del instituto, incluyendo videos de los encuentros.
1987: Fundación del Instituto Mente y Vida. El Dalai Lama, Francisco Varela, pionero en la neurofenomenología (argumentó que la ciencia no puede ignorar la experiencia de la mente en «primera persona») y el empresario Adam Engle organizaron un primer encuentro en Dharamsala, estableciendo esta plataforma formal para el diálogo entre las tradiciones contemplativas y la ciencia moderna. Su objetivo inicial de propiciar encuentros cada dos años ha sido superado, incluyendo otras actividades, aparte de los XXXIX (39) Diálogos auspiciados hasta el 2025.
1992: El neurocientífico Richard Davidson (Universidad de Wisconsin-Madison) conoce al Dalai Lama y éste lo reta al preguntarle la razón por la cual solo investigaba emociones negativas y lo anima hacia la investigación de emociones positivas. Davidson comparte que este hecho cambió su carrera radicalmente. Comenzó a viajar a la India para ver la posibilidad de investigar los cerebros de meditadores que calificó dentro de un «nivel olímpico» de práctica. Nació así una estrecha relación entre el científico Richard Davidson y el Dalai Lama descrita en el artículo Mindfulness: un entrenamiento para ser mejores personas, en MiradorSalud, donde además se relatan los estudios que realizó este notable científico en los monjes tibetanos en sus laboratorios de Wisconsin.
2000: Encuentro sobre «Emociones destructivas». Una reunión seminal del Instituto Mente y Vida en la que psicólogos y neurocientíficos (entre ellos Daniel Goleman) debatieron sobre cómo la meditación podría regular emociones negativas como la ira y el miedo.
2003: Conferencia en el MIT: “The Dalai Lama at the MIT” Un hito público de gran magnitud en el que el Dalai Lama intervino junto a destacados neurocientíficos, logrando trasladar el estudio de la meditación desde ámbitos prácticamente marginales hacia la ciencia convencional.
2004: Richard Davidson publicó un estudio histórico que demostraba que los practicantes a largo plazo (como el monje Matthieu Ricard) eran capaces de generar oscilaciones gamma de gran amplitud, asociadas a una concentración intensa y a estados de conciencia excepcionales, superando con creces lo que podían lograr las personas que no meditaban.
2012: El Centro para Mentes Saludables [Center for Healthy Minds] fue fundado por Davidson para formalizar el estudio de «El bienestar como una habilidad» que puede desarrollarse.
Contribuciones del budismo a la neurociencia:
El budismo no ofrece dogmas – basados en la fe – a la ciencia, sino más bien se puede calificar como una tradición contemplativa con métodos sistemáticos de observación de la mente. Sus principales contribuciones incluyen avances en el conocimiento publicados entre otros en: “Buddha’s Brain: Neuroplasticity and Meditation”; “Altered Traits”; The Dalai Lama at the MIT;
- Neuroplasticidad del cerebro: Proponer prácticas (meditación) demostrando que el cerebro puede cambiar durante la adultez. “”
- Regulación de la atención: Técnicas para la concentración sostenida ha mostrado efectos en el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y el deterioro cognitivo relacionado con la edad. “Mindfulness training modifies subsystems of attention”
- Regulación emocional: Métodos para desacoplar un estímulo de una reacción, lo cual se ha integrado en la Reducción del Estrés Basada en la Atención Plena (MBSR). “Effects of mindfulness-based stress reduction on emotion regulation”
- El concepto del no-yo: La neurociencia cuestiona la existencia de un centro unificado del yo, lo cual concuerda con la doctrina budista de Anatta (no-yo). “The Ego tunnel”
- Ética de la tecnología: El budismo impulsa a los neurocientíficos a preguntarse no solo ¿qué podemos hacer? sino ¿deberíamos hacerlo?, especialmente en relación con la IA y cambios cerebrales.
La investigación neurocientífica, impulsada por el diálogo entre el Dalai Lama y científicos como Richard Davidson y Tania Singer, ha mostrado que distintas prácticas contemplativas, como la atención plena [mindfulness] y la de la compasión, se asocian con la activación de redes neuronales diferenciadas y con efectos emocionales específicos.
Diferencias en las Regiones Cerebrales
A continuación se detallan las áreas clave que se activan o modifican según el tipo de práctica:
Mindfulness [Vipassana / Samatha]: “Mindfulness practice leads to increases in regional brain matter density”
Corteza Prefrontal Lateral: Se asocia con la regulación de la atención y el control cognitivo. “Mindfulness training modifies subsystems of attention”
Amígdala: Los estudios muestran una disminución de su actividad, lo que reduce la reactividad emocional y el estrés.
Corteza Cingulada Anterior (ACC): Crucial para la detección de conflictos y el auto-monitoreo.
Hipocampo: Se ha observado un aumento en la densidad de materia gris, lo que mejora la memoria y la resiliencia emocional.
Red por Defecto (DMN): La práctica de mindfulness tiende a desactivar esta red, reduciendo la ruminación mental y los pensamientos centrados en el «yo».
Compasión [Karuna / Metta]: “Empathy and Compassion”
Red de Afiliación y Recompensa: Activa el Cuerpo Estriado y la Corteza Orbitofrontal Ventromedial, áreas vinculadas al placer, la calidez y el amor.
Ínsula Anterior: Fundamental para la autoconciencia corporal y la detección de emociones en los demás; su activación aumenta significativamente durante la generación de compasión.
Unión Temporoparietal [TPJ]: Relacionada con la toma de perspectiva y la empatía cognitiva (entender el estado mental del otro).
Amígdala: A diferencia del mindfulness – con práctica continua – se puede mostrar un aumento de actividad ante el sufrimiento ajeno, reflejando una mayor sensibilidad emocional, pero procesada, sin angustia personal.
El trabajo de Tania Singer” y de Klimacki, Ricard, y Singer. Entre otras conclusiones apuntan a que el entrenamiento en la compasión puede constituir una nueva estrategia para balancear el distress empático que pudiera ocurrir. La compasión transforma ese sentimiento en una motivación positiva para ayudar, activando redes de recompensa que protegen contra el estrés y fomentan la resiliencia.
Para cerrar esta entrega, consideré importante incluir el contenido del último diálogo XXXIX del Instituto Mente y Vida realizado en octubre de 2025. El tema elegido fue “Mentes, Inteligencia Artificial y Ética” [Minds, Artificial Intelligence and Ethics].
Durante tres días, destacados científicos, académicos, practicantes contemplativos, líderes empresariales y responsables políticos examinaron nuestra comprensión de la mente, así como la relación cambiante entre la inteligencia humana y la artificial. El encuentro invitó a reflexionar, desde la perspectiva de diversas tradiciones de sabiduría y el conocimiento, sobre cómo la compasión, la responsabilidad y el discernimiento ético podrían guiar el desarrollo y el uso de las tecnologías emergentes.
Se preguntaron entre otros: ¿Cuál es el potencial de la inteligencia artificial para aliviar el sufrimiento, promover la equidad y favorecer el florecimiento humano y planetario? ¿Y qué riesgos plantea para la salud, la educación, el trabajo, la política y el clima?
Lo que está en juego no es solo la forma en que evoluciona la IA, sino cómo nosotros, como seres humanos, moldeamos su trayectoria a través de las cualidades éticas y la capacidad de agenciar que le aportamos para su desarrollo. Los temas que centraron este diálogo fueron los siguientes:
- La exploración de la mente, la inteligencia y lo que distingue las mentes vivas de las mentes artificiales.
- El entrelazamiento entre las mentes humanas y la máquina. Beneficios posibles de esta relación.
- Impacto de las narrativas colectivas que creamos sobre la IA en nuestro futuro colectivo. Riesgos en relación con la supervivencia humana y la posible sustitución de la racionalidad y la consciencia humana.
- Necesidad de comprender la IA para impactar su desarrollo y las regulaciones que deberíamos implementar. Precisar los valores éticos a incorporar en ellas.
- Riesgos potenciales de la IA para los jóvenes. Impactos en términos de atención, concentración, sesgos cognitivos y regulación emocional.
Pueden ver los videos de este diálogo en el link: [Minds, Artificial Intelligence and Ethics]. Los participantes enfatizaron que el futuro de la IA no está predeterminado, sino profundamente influido por las narrativas que construimos sobre ella – y sobre nosotros mismos -. El diálogo no marcó un punto final, sino un comienzo: una invitación a seguir dando forma a nuestro futuro compartido con consciencia y cuidado.
Espero que este estimulante tema los anime a participar en ese futuro que tenemos ante nosotros. Como siempre, agradezco los comentarios y sugerencias que deseen hacer para nuevos artículos.
Jeannette Díaz
Fotografía: Jay Castor de Unsplash
Nota sobre la autora:
Jeannette Díaz es Doctora en Educación de la Universidad de Massachusetts, Amherst, Profesora Titular Jubilada de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela. Durante sus 28 años como docente, Coordinadora Académica y Coordinadora de Investigación, disfrutó siendo mentora y coach de estudiantes y profesores apoyándolos en el desarrollo de sus habilidades creativas y progreso en sus carreras docentes. Formalizó esta área de interés cursando estudios y obteniendo la Certificación como Integral Master Coach® de Integral Coaching Canada. Es miembro de la Federación Internacional de Coaches en el nivel Profesional (PCC). Actualmente trabaja como coach, ayudando a profesionales creativos, arquitectos y emprendedores a cerrar la brecha entre sus expectativas y logros alcanzados. Página web de Jeannette Díaz.























2 Comentarios
Alicia Ponte Sucre
Cómo agradezco este escrito. En estos momentos personalmente estoy haciendo lo posible por meditar dos veces a la semana a fin de enfocarme lo mejor posible en los nuevos retos que ls vida me está moibe. Gracias Jeanette
Alicia Ponte
Interesantisima la complementariedad evidenciada entre estos dos saberes querida Jeanette. Y esecialmente aquellos relativos a la dualidad entre inteligencia artificial y la inteligencia humana y sus implicaiocnes sobre las narrativas.
Gracias