Dedicado a Tomi Osers, un amigo muy especial
Introducción
Hablar del Premio Nobel de Fisiología y Medicina vienés Erick Kandel es muy complejo porque es un ser sensible a muchos aspectos de la vida como son su historia en Austria – donde vivió encantadores y generosos momentos con la familia -, su atracción por el arte y por esa grandiosa cultura vienesa; no obstante, a la vez, experimentó lo horrendo del nazismo que le dejó una secuela convertida por su genialidad en la búsqueda de la interioridad del ser humano a través del psicoanálisis, y su actividad científica sobre la memoria. Su tránsito por su vida matrimonial fue feliz y por la ciencia fue múltiple y surtido, debido a su paso por distintas universidades y prestigiosos laboratorios de investigación. Todavía después de haberse jubilado en el 2022, vive sus 96 años, a la fecha, con mucha energía.
Debido a este asombroso tránsito de Eric Kandel, que además de ser intenso y variado, decidí entonces enfocarme para este artículo solamente en tres aspectos que me parecieron claves en su acontecer existencial: nazismo, psicoanálisis y memoria.
Nazismo
En los tiempos anteriores a la Austria llamada Anschluss, término alemán utilizado durante su anexión a la Alemania Nazi – el 12 de marzo de 1938 – momento en que Austria fue convertida en una provincia del Reich alemán, había pertenecido al Imperio Astrohúngaro, desde el siglo XIX, y siempre tuvo la idea de unirse con Alemania desde esa época.
Idea que renació después de la Primera Guerra Mundial cuando el imperio se desintegró. En ese momento, Austria pasó – consecuencia del Tratado de Versalles – a ser tutelada por la Sociedad de las Naciones, el antecedente de la ONU, y estuvo quince años tras el control de Francia entre la Primera y Segunda Guerra Mundial. Luego vinieron varias crisis entre los austríacos, divididos en pro o anti-unión a Alemania, altercados que terminaron el 12 de marzo con el cruce de Hitler a través de su frontera. Esta invasión nazi fue realizada sin ningún enfrentamiento, ni resistencia por parte de los austríacos, al contrario, Hitler fue recibido por la población con mucho entusiasmo.
Eric Kandel en este contexto
Erick Kandel nació en Viena el 7 de noviembre de 1929, en el seno de una familia de origen judío, en donde ambos padres eran psicoanalistas, y le tocó sufrir la ocupación de la Alemania nazi. Él comentó que durante su infancia en Viena fue testigo de la transformación aterradora que experimentaron sus coterráneos contra los judíos. Vecinos que habían sido amables se volvieron odiosos y violentos, gracias a la retórica nazi. Después del marcado asalto a su apartamento a los 10 años y del genocidio vivido contra los judíos se preguntaba “¿Cómo pudo gente civilizada volverse tan brutal y despiadada?”. Esta vivencia determinó toda su carrera, como fue mencionado, ya que quería comprender por qué las personas actúan así.
En el discurso que el Dr. Kandel dio cuando recibió el Premio Nobel en el año 2000, contó mucho de sus aterradores avatares con los nazis, entre ellos narra sus recuerdos sobre la Noche de los Cristales Rotos (Kristallnacht), uno de los pogromos de noviembre de 1938, en las ciudades bajo el control nazi donde el odio y la rabia desenfrenada fue trágicamente consumada. Dijo luego que “60 años después lo recordaba como si fuera ayer. Cayó dos días después de mi noveno cumpleaños, cuando me colmaron de juguetes de la tienda de mi padre”. A la semana, el apartamento de la familia había sido desalojado y todo lo de valor había desaparecido, incluso sus juguetes.
Relata que durante el año que vivieron bajo el régimen nazi experimentaron directamente el antisemitismo en Viena. Después de la llegada de Hitler a su ciudad, todos sus compañeros no judíos, salvo una niña, dejaron de hablarle y en el parque donde jugaban lo golpeaban. Esta crueldad hacia los judíos, fue vivida también por él la noche del incendio de casi todas las sinagogas de Alemania y Austria. Incluyó, al mismo tiempo, en su discurso, la historia de su familia y recuerdos de su infancia, como las entrañables reuniones familiares. Es muy interesante y conmovedor leer ese texto, aunque, bastante largo.
En fin, examinó detenidamente la historia de Viena y su actitud hacia los judíos desde una perspectiva distinta a otros supervivientes, incluyendo su contraste con los ideales culturales de la Viena prenazi. Importante tema analizado en su libro “En busca de la memoria. Nacimiento de una nueva ciencia de la mente”, 2007.
Esta historia de Eric Kandel me trajo a la mente la de Dietrich Bonhoeffer, teólogo protestante, quién se opuso al régimen nazista y fue preso. Si bien, durante su estancia en la cárcel reflexionó sobre la evolución de su país, además, meditó acerca de cómo un pueblo amante de la cultura, la ciencia y el arte y respetablemente civilizado, hubiera permitido el ascenso de Hitler al poder de su país, Alemania. Durante su cautiverio desarrollo y escribió sus argumentos sobre la estupidez humana. Para Bonhoeffer, la estupidez es más peligrosa que la maldad porque implica una certeza absoluta en donde no se cuestiona nada, así como sería predicar las noticias de los medios digitales sin haber sido confirmadas, actuando sin pensar, tal un autómata, diría yo. Añadía que era más fácil identificar la maldad y enjuiciarla que ir en contra de una población indefensa y sordos ante la realidad.
Shopenhauer también estudió «la estupidez humana» y en este video relatan las razones por qué la gente se comporta como masa o estúpida, ya que es más fácil seguir al rebaño que pensar. Similar a lo que ha ocurrido en nuestro país. !Cómo le cuesta a la gente cambiar!
Según mi apreciación, la estupidez humana equivale a la epigenética de su historia (fueron un pueblo no autónomo durante mucho tiempo), y podría ser parte de la respuesta a la pregunta de Kandel “¿Cómo pudo gente civilizada volverse tan brutal y despiadada?”. Ante las leyes antijudías, él y su familia comprendieron, entonces, que tenían que partir para escapar del nazismo cruel; Kandel, con esa pregunta en su mente, viajó con ellos a los Estados Unidos en abril de 1939.
A pesar de estos acontecimientos terroríficos, Viena fue entre las dos guerras mundiales del siglo XX el centro de los grandes psicoanalistas (Sigmund Freud), científicos (Schrödinger), artistas (Klimt, Kokoschka, Schiele), músicos (Mozart, Strauss, Schubert, Mahler, Haydn), escritores (Moser, Musil, Kraus, Schnitzler), arquitectos (Wagner, Hundertwasser, Hollein) entre otros. Eric Kandel cita muchos de estos ejemplos en su discurso del año 2000.
¡Qué contraste entre la bella cultura y el antisemitismo!
Psicoanálisis
Al inicio de su narrativa, cuando recibió el Premio Nobel, Kandel comentó: “Había poco en mi juventud, años 30, que indicara que el interés por la biología se convertiría en la pasión de mi carrera académica. De hecho, había pocos indicios para que siguiera una carrera académica. Más bien, mi vida temprana estuvo marcada de forma importante por mis experiencias en Viena…” “la cual era intelectualmente brillante y uno de los centros culturales más importantes del mundo”… “pasé muchos años después asimilando las circunstancias y el lugar de mi nacimiento”, como ya fue comentado.
Las experiencias de su último año en Viena influyeron en lo que quería estudiar: la mente, cómo se comportan las personas en lo imprevisible y sorprendentemente sobre las motivaciones y la persistencia de la memoria, con la idea de que no se puede olvidar el Holocausto para evitar repetirlo. El psicoanálisis aparecía a lo largo de su discurso del Premio Nobel.
Sin embargo, comenzó estudiando Historia en Harvard para conocer la motivación de los intelectuales alemanes durante la era nazi, de allí su interés pasó al psicoanálisis, enfocado en los procesos mentales, y , luego, su deseo pasó a conocer la biología de la memoria consciente e inconsciente. Las contradicciones y complejidades del comportamiento humano era un tema que había que resolver, pensaba Kandel. Intento muy bien manejado en la reciente película sobre el libro EL nazi y el psiquiatra, titulada: “Nurember: El juicio del siglo”, en esa historia todos los nazis, exceptuando uno, fueron diagnosticados como individuos sin problemas mentales. Así como también está representado en el concepto de la Banalidad del mal de Hanna Arendt: el cometer atrocidades solamente por obediencia.
Para Kandel, la conclusión de un académico que dice – «la cultura no es un fiable indicador del respeto por la vida humana» – era simplista, concepto que sería refutado por la epigenética. Se preguntaba “¿cómo pueden los valores dentro de una sociedad disociarse tan radicalmente?” Un intento de respuesta a esta pregunta fue que los judíos fueron definidos en términos raciales y no en términos religiosos y los alemanes creían que la raza era la responsable del auge occidental. Realmente, esto no coincidía con una ética y ni una mentalidad sana.
Entonces recurrió a la psiquiatría y al psicoanálisis para luego centrarse en el cerebro, la memoria y en comprender cómo el cerebro almacena y recuerda la información. No quería olvidar lo que había ocurrido en su país. Quería comprender por qué la gente actúa como lo hace.
En Harvard estudió historia y literatura y concluyó que gracias a que “muchos artistas, intelectuales y académicos alemanes sucumbieron con demasiada ansia y de forma oportunista al fervor y propaganda nacionalista”, el gobierno de Hitler no fue derrocado, a pesar de que no tenía el suficiente apoyo popular en los primeros años de la década de 1930.
Luego tuvo contacto con del círculo de Sigmund Freud, psicoanalistas que influyeron en su interés por el psicoanálisis. En su discurso en el Premio Nobel, aludido por enésima vez…, dijo que el “psicoanálisis proporcionó un conjunto notable de ideas sobre la mente: percepciones sobre procesos mentales inconscientes, determinismo psíquico y, quizás lo más interesante, la irracionalidad de la motivación humana”.
Igualmente, Kandel afirmó que “el psicoanálisis representa la visión más coherente e intelectualmente satisfactoria de la mente” y añade: “me atrevería a decir … que, si sólo las palabras producen cambios en el cerebro de los interlocutores, la intervención psicoterapéutica producirá cambios en la mente de los pacientes”, citado en MiradorSalud. Y, en este artículo de mi autoría conecto a la epigenética con el no pensar del comportamiento automático de las masas, lo que ocurrió en la Alemania Nazi y, ahora, en Venezuela. Ver el libro: De la epigenética a la transformación personal.
A partir de las interacciones de Eric Kandel con sus amigos psicoanalistas, él se convirtió al psicoanálisis ya que le ofrecía un enfoque fascinante, quizás el único, para entender la mente, la naturaleza de la motivación y la memoria inconsciente y consciente. Pero, para practicar el psicoanálisis, primero tenía que estudiar Medicina y Psiquiatría, así que estudió medicina en la Universidad de Nueva York, y estudió psiquiatría en la Universidad de Harvard, pero, en su último año se interesó en la biología de la mente al interactuar con psicoanalistas con formación en neurología. Realizó, entonces, una pasantía con el neurobiólogo Harry Grundfest y de allí pasó por varias etapas de doctorado y postdoctorado formándose acerca de las neuronas, dendritas y sinapsis y buscando la manera de estudiar las mismas directamente en un animal, como el calamar, un ratón o un caracol, donde encontró lo que buscaba.
Memoria
Kandel en su ya citado libro “En busca de la memoria. Nacimiento de una nueva ciencia de la mente”, relata su historia desde su infancia, pasando por su formación profesional en psiquiatría y psicoanálisis y terminando con su actividad científica sobre la memoria, historia inaudita porque transita por varias universidades (Harvard, Nueva York, y Columbia, su última estancia, como director del Centro de Neurobiología) y varios centros de investigación (Institutos Nacionales de Salud – NIH, Instituto Marey – París) y, a la par, realizaba investigación con muchos y distintos investigadores prominentes. Cuando uno lee la trayectoria de Eric Kandel se siente abrumado y, a la vez, pleno de admiración… Es realmente una gran carrera que pasa por el Premio Nobel a sus 71 años y por el descubrimiento de una proteína responsable de la memoria en 2013.
En general, y de manera muy simplificada, su investigación estuvo vinculada a los procesos de aprendizaje y la memoria. Su búsqueda de la memoria comenzó en el hipocampo en donde fue pionero en medir su actividad eléctrica en ratones, allí aprendió como funcionaban las neuronas, pero no mucho sobre su relación con la memoria, debido a que el cerebro de los ratones era complejo y complicado.
Entonces, debía comenzar con lo más simple y se dedicó a buscar el cerebro adecuado y encontró a la babosa (caracol marino sin concha) llamada Aplysia californica que tiene unas neuronas muy grandes y, a la vez, pocas células cerebrales (20 mil). Son moluscos gasterópodos terrestres que utilizan su blando cuerpo y la mucosidad viscosa para moverse y protegerse. Este fue el modelo ideal biológico para Eric Kandel.
En paralelo, Kandel se dio cuenta que los paradigmas del aprendizaje de Pavlov en perros le servirían para describir cambios en la respuesta a una estimulación controlada en animales. Es decir, que las formas simples del aprendizaje: 1.- habituación – proceso preasociativo en el que la respuesta a un estímulo repetido e inocuo va disminuyendo tras exposiciones continuas porque el organismo de acostumbra; 2.- sensibilización al mismo; 3.- el condicionamiento clásico y 4.- el operante, podrían estudiarse en experimentos realizados en un ganglio aislado de la Aplysia utilizando estímulos eléctricos artificiales. Se podría ver si las sinapsis, unión entre neuronas, cambiaban sistemáticamene en las respuestas a los patrones de estimulación y ver si los cambios sinápticos se asemejaban a cambios en el comportamiento de estos animales.
Basándose en estas ideas viajó al laboratorio de Ladislav Tauc, pionero en neurobiología y fisiología neuronal, en París, uno de los dos científicos que trabajaban con la Aplysia. En sus estudios celulares, análogos de las formas sencillas del aprendizaje en la Aplysia, encontró cambios sinápticos semejantes a los cambios observados en experimentos con animales intactos. Él fue identificando en ese organismo las neuronas y los circuitos neurales implicados en el aprendizaje. Había descubierto el papel que juegan las sinapsis en el aprendizaje y la memoria.
Las branquias en las babosas están expuestas al ambiente en forma de plumas y son el medio del molusco para respirar, pero también son su principal defensa al ocultarlas ante el peligro. Sus branquias son desnudas.
Entonces, Kandel pinchó a las babosas y notó que contraían sus branquias para defenderse, sin embargo, tras pincharlas repetidamente, los animales dejaron de responder. Habían aprendido que no corrían peligro. Luego, les aplicó un pinchazo y una descarga eléctrica leve, aunque desagradable, y la babosa cambió su comportamiento otra vez. Los posteriores pinchazos provocaron abstinencia bronquial o el ocultamiento de la branquia, incluso sin administrarle una descarga; habían aprendido a asociar el toque con el shock o el pinchazo con la descarga, todo era peligro. Los cambios electrofisiológicos de los estímulos combinados pudieron rastrearse hasta las sinapsis específicas. Primeros resultados que fueron publicados en 1965.
Es resaltante el hecho de que después de su estancia en París regresa a Harvard para realizar su especialización en Psiquiatría y allí se da cuenta que su camino era la investigación biológica del aprendizaje y se traslada a la Universidad de Columbia, donde permanece hasta su jubilación, para continuar sus estudios genéticos y moleculares del aprendizaje y la memoria en la babosa.
Posteriormente sus investigaciones sobre la memoria a corto plazo se ampliaron a experimentos sobre procesos fisiológicos de la memoria a largo plazo.
Sus estudios del comportamiento llegaron a rastrear los circuitos neuronales de las neuronas sensoriales, interneuronas y las motoras implicadas en el comportamiento aprendido, lo que permitió analizar las sinapsis específicas que se modifican durante el aprendizaje. El minucioso trabajo de los mecanismos biológicos del almacenamiento de la memoria fue coronado con el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en el año 2000.
En 2013, Eric Kandel, publica en Science Translational Medicine el mecanismo molecular de la pérdida de la memoria relacionada con la proteína RbAp48, relacionada con la edad. Artículo que fue descrito en MiradorSalud por la Dra. Marisol Tapia. En ese trabajo, se observa que la pérdida de memoria relacionada con el Alzheimer es distinta a la que se pierde con el envejecimiento. La disminución de este tipo de memoria está vinculada al descenso de los niveles de la proteína RbAp48 que se encuentra en el giro dentado del hipocampo, donde se forman los recuerdos. En ratones se recupera la memoria cuando se evita el descenso de esta proteína. Él sugiere que esta pérdida de memoria en los viejos se debe a un cambio funcional en las neuronas. No se ha comprobado que esta proteína permita la recuperación de la memoria en humanos.
Sus investigaciones se extendieron a muchas áreas como los cambios neuronales asociados al aprendizaje y almacenamiento de la memoria, la identificación de proteínas que se sintetizan para convertir la memoria de corto plazo en memoria a largo plazo y al estudio de las bases moleculares del almacenamiento de la memoria en el hipocampo de los vertebrados.
La importancia para Kandel de su investigación la señala en el prefacio de su libro “En busca de la memoria”: “…la comprensión de la mente humana en términos biológicos se ha transformado en la tarea científica fundamental del siglo XXI”… añade: “el desarrollo de la biología molecular nos ubica en la perspectiva evolutiva de la biología”.
Quisiera finalizar con un bonito recuerdo de sus colegas:
El 13 de febrero de 2023, Eric Kandel a sus 93 años fue homenajeado por sus colegas de la Universidad de Columbia para honrar sus contribuciones en neurociencia para dicha universidad. El programa que contenía: un video con una entrevista de 2018, las palabras de bienvenida de varios colegas y una exposición en su honor en la Galería de Premios Schaefer centrada en su vida y su carrera científica.
«Hay una búsqueda de la verdad que subyace en la vida de Eric». «Su ciencia está impregnada del espíritu creativo, el ambiente del descubrimiento, la búsqueda del conocimiento puro y un profundo compromiso por compartir este conocimiento con el mundo. Incluso en la ciencia, sin encanto/fascinación, no hay nada», dijo Richard Axel en el homenaje, uno de sus brillantes colegas. Hermosas palabras para finalizar este escrito sobre su vida.
Irene Pérez Schael






















