24 Comentarios

  1. 1

    Jose Luis quintero

    Otra historia que corrobora la idea Einstein acerca del carácter infinito de la estupidez humana y la letra de una canción de drexler donde nos describe como “un animal prodigioso con la delirante obsesión de querer perdurar”.Gracias por escribirlo y difundirlo.Abrazos.

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  2. 2

    Marianela Castés

    Felicitaciones Irene. Me encantó tu artículo, porque trayendo la triste historia de Schatz y su descubrimiento de la estreptomicina, te adentras en la humanización de la ciencia y sus científicos. Con sus grandes logros en beneficio de la gente y sus miserías humanas como todos. Me encantan las historias personales, sigue brindándonos otras que encuentres por allí.

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  3. 3

    Mari Luz

    No sabía yo nada de esta historia sobre quién había descubierto la estreptomicina, que salvó la vida de un hermano que padeció tuberculosis avanzada, con cavernas y siembra en los dos pulmones, a principios de los años 50; le pusieron 40 gr. en inyectables y se curó…cosa que no pudo hacerse con nuestro padre, que había fallecido de la misma enfermedad en 1947, por no existir este fármaco aún en España… Me causa gran pena la injusticia cometida con el estudiante que lo descubrió, y me alegro de que aún pudiera vivir cuando se le reconoció y se escribió sobre ello proclamándolo a todo el mundo que quisiéramos saber la verdad…Me duele profundamente el comportamiento del doctor que se llevó todos los laureles, y los disgustos y luchas en la vida del buen estudiante que puso tanto empeño y aquel no compartió con él su premio, ni siquiera nombró, llevándose solito todos los méritos.
    Me alegro de haberme enterado, por fin, de cómo fue todo sabiendo que Schatz fue el “verdadero” descubridor de la estreptomicina.

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  4. 4

    Inocente Alvarez

    No conocía de esta historia muy buena y de gran valor, me interese en este medicamento porque en mi juventud allá en Cuba años 195….y teniendo un gripe muy fuerte me inyectaron este medicamento el cual me afecto los nervios auditivos de ambos oídos los cuales hoy en día ya van por el 95% de perdida auditiva, mi vida fue afectada sobremanera mente mal, tanto en los estudios , trabajo y mi vida intima

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  5. 5

    José Gros-Aymerich

    Hola: en la polémica sobre el descubrimiento de la Estreptomicina, si fue Schatz o Waksman el autor, habría que considerar que si ya en 1940 Waksman había descubierto la Actinomicina, un producto que se utilza hoy contra el cáncer, es que Waksman conocía la técnica de búsqueda y detección de antibióticos. ¿Se puede poner al mismo nivel a quien ha desarrollado una técnica, y al técnico de laboratorio, aunque sea titulado, que siguiendo las pautas que le enseñaron, hace un nuevo descubrimiento? Las cosas no estarían tan claras a favor de Schatz y en contra de Waksman, si bien no es bueno desentenderse de quien trabaja para alguien en un lugar penoso, y con materias peligrosas. Quien comenzó a trabajar en ese entorno conocía las circunstancias y los grandes peligros de manipular bacilos de una enfermedad contagiosa y potencialmente mortal como la tuberculosis, pero este conflicto está resuelto en los contratos y la jurisprudencia sobre derechos de autor y patentes, si alguien hace un descubrimiento en el laboratorio de una empresa que le paga adecuademente o según lo acordado, o hace un invento patentable, todos los derechos de propeidad intelectual pertenecen al empresario, quizás más todavía en este caso en que el descubridor material no ha hecho otra cosa que seguir unos procedimientos establecidos por otro u otros antes de entrar el o ella en la empresa. Las empresas o los cabezas de los departamentos de hospitales o universidades suelen recompensar a quienes de hecho hicieron el descubrimiento, pero en este caso concreto parece que las quejas de Schatz debieron limitarse a lo inaceptable de su lugar y condiciones de trabajo, según las normas publicadas, por ejemplo, en la enciclopedia de medicina, higiene y seguridad en el trabajo, de la OIT.
    La sensibilidad a la toxicidad para el oído interno de la estreptomicina parece tener una base genética, y no era raro, en los primeros años de uso de antibióticos tóxicos, que los médicos lo olvidasen o no lo conociesen suficientemente al hacer una prescripción, una familiar mía tiene los dientes con mal color por haber recibido tetraciclinas por vía oral en la infancia, y cuando en España lanzaron el antibiótico antitumoral: ‘Adriamicina’, (Doxorubicina, se llama así porque en EEUU lo vendían los laboratorios: ‘Adria’), la fuerza de ventas del laboratorio hizo propaganda a los médicos generalistas del seguro de enfermedad, y a uno se le ocurrió hacer poner, para unas ‘anginas’, una inyección intramuscular de ese producto, que es como un cáustico, solo se puede inyectar en una vena con alto flujo, con consecuencias catastróficas, como era de esperar. Gracias, + salut

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    1. 5.1

      Mirador Salud

      Estimado José, gracias por su opinión. Gran parte de lo que usted dice es cierto, sin embargo, creo que Waksman cometió varios errores. Primero, aunque fuera el gran jefe y desarrollador de la técnica, el alumno que hizo toda la parte experimental e incluso sin que su tutor hubiera ejercido su tutoría a cabalidad como le correspondía, debió incluirlo en los derechos de la patente, como corresponde y más si ésta iba a ser donada a la universidad.Como científico conozco de cerca ese tema. Segundo, Schatz ha debido recibir también el premio nobel, pero, en el caso de que no ocurriera como efectivamente sucedió, ha debido mencionarlo en el discurso, y no lo hizo. En el artículo cuento la anécdota de Enders, Weller y Robbins, muy ilustrativa al respecto. Tercero, la intención de Waksman fue ocultar, olvidar o eliminar la participación del alumno para que los méritos se los llevara el solito. Tres errores éticos imperdonables para mí, aunque en aquellos tiempos “el jefe fuera el gran jefe”. Reciba las gracias y mis saludos. Irene

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      1. 5.1.1

        Gerardo Carazo

        Estoy de acuerdo con Irene. Soy egresado de Ingeniería Agronómica. Y, la verdad, aunque no para toda persona, poco confío en profesionales de cierta posición. La humildad debe prevalecer,pero al ser humano lo vence el super-ego. Gracias

        Responder
        1. 5.1.1.1

          Mirador Salud

          Gracias Gerardo

          Siempre existirá la injusticia y lo adecuado es informar sobre ella. Pero, por eso no debemos volvernos incrédulos…

          Saludos

          Irene

          Responder
      2. 5.1.2

        urquiola@gmx.com

        Si Schatz recibe o no el premio Nobel es cosa de la fundación Nobel, que tendrá sus políticas, sus comités, su presidencia…
        Mejor escríbeles a ellos a ver qué dicen, o busca en su página los criterios. Los Nobel de medicina suelen ser a gente de laboratorio, ciencias básicas, que los hay que pasan toda su vida trabajando como hormigas, sin llegar a ningún descubrimiento trascedente; con el Nobel se premia un poco a toda la sufrida gente de laboratorio, porque es un trabajo tedioso, muy esclavo, sin satisfacciones inmediatas, con poco sueldo, y les cuesta la salud…

        Responder
  6. 6

    Maria Sanz

    En los años 1970 en España, ya se sabía que la Estreptomicina atacaba al nervio auditivo, y sin embargo a mi me lo dieron cuando ya lo estaban retirando del mercado. Hizo mucho daño y eso no lo cuentan demasiado en los medios. Anularon toda mi vida desde mi infancia….

    Responder
    1. 6.1

      Mirador Salud

      Gracias por su comentario, sin embargo, el propósito de este artículo fue relatar una historia y no evaluar la droga. Siento mucho lo que le paso. Saludos Irene

      Responder
    2. 6.2

      Carlos Sáenz Valencia

      A mi ocurrió lo mismo cuándo tenía tres años 1952, el oído izquierdo quedó severamente dañado, obligándome a usar un audífono potente, el lado derecho, con un año menor. Mi escolaridad fué difícil. No pude ir a la Universidad por ese defecto (1970). Igual que Ud., arruinaron toda mi vida desde mi infancia hasta el día de hoy. Saludos.

      Responder
    3. 6.3

      Urquiola

      A 2 de enero del 2021, la estreptomicina se sigue vendiendo en España para el tratamiento de la TBC….
      Hubo una dihidroestreptomicina, hoy de uso veterinario, que añadía a la toxicidad sobre el sistema auditivo, toxicidad sobre los órganos que captan señales para mantener el equilibrio

      Responder
  7. 7

    Ignacio Monedero

    Me dedico a la TB desde hace unos 12 años y creo que sigue sin hacerse justicia con el caso. La pena es que quizás Schatz, de haber seguido trabajando y apoyado en Estados Unidos, quizás hubiera descubierto aun más de lo que ya hizo. Y no hubiera pasado media vida amargado, como me contó un colega de la Universidad de Rutgers. Creo que Waskman pasará a la historia como un ejemplo de esa avaricia académica y científica que tanto daña. Contaré la historia en cada curso.

    Responder
    1. 7.1

      Mirador Salud

      Gracias por su comentario. Sin embargo, los únicos que no hicieron justicia fueron los del Comité del Premio Nobel, porque hasta la universidad lo condecoró. Pero usted tiene mucha razón al decir que la ciencia perdió a un gran investigador y quizás muchas oportunidades gracias a este espantoso incidente.
      Irene Pérez Schael

      Responder
  8. 8

    Felix Barrios M.

    Gracias por este interesante articulo. no conocía mucho del tema en cuestión aunque si algo, del hecho de que algunos antiobióicos tienen un impacto directo en la disminución o trastorno irreversible de la capacidad auditiva. debo suponer entonces que a todos los que padecían esta terrible enfermedad y fueron tratados con la estreptomicina, aunque lograron recuperarse de la enfermedad perdieron entonces irremediablemente en mayor o menor grado su capacidad auditiva?

    Responder
    1. 8.1

      Mirador Salud

      Gracias por su comentario. La estreptomicina el la década de los años 40 fue el primer antibiótico que podía curar la tuberculosis, una enfermedad que producía estragos en esa época. Y aunque es verdad que producía efectos colaterales como pérdida de la audición, también es verdad que salvó muchas vidas y no todas presentaron estos efectos. Por eso, años más tardes se desarrollo otro antibiótico, aminoglicósido, que no presentó dichos efectos. Pero en la ciencia ocurren este tipo de eventos que se van subsanando con el tiempo aunque siempre hay que evaluar el costo-beneficio, es decir cuantos presentan los efectos colaterales y cuantos se salvan o se curan. De todas maneras en esa época fue todo un acontecimiento por el cual le dieron al profesor más no al alumno el premio nobel.

      Responder
  9. 9

    Dra MariaRosadel Valle Arzagoytia

    Excelente Articulo que debe ser difundido ampliamente.!!!

    Responder
    1. 9.1

      Mirador Salud

      Muchísimas gracias María Rosadel
      Saludos

      Irene Pérez Schael

      Responder
  10. 10

    María Lucía Gurruchaga

    A fines del año 50 mi madre – con meningitis tuberculosa – fue tratada con estreptomicina en el Hospital de Clínicas de Buenos Aires. Le salvaron la vida. Quedó completamente sorda y con cuadriparesia. Tenía 26 años y tres hijas de 2 años, 1 año y la más pequeña de apenas 3 meses. Falleció en 1998.
    Mi agradecimiento al Dr. Schatz por su descubrimiento.

    Responder
    1. 10.1

      Mirador Salud

      Muchas gracias por tu comentario María Lucía. Este artículo ha sido muy leído y creo que es porque rescata a los verdaderos
      héroes. Algunos hoy, todavía, dicen que realmente era al Jefe del Laboratorio a quién le correspondía el Nobel, una manera
      de pensar de aquellos tiempos. Empero, es justo hacerse esta pregunta:¿por qué no incluirlo en el Nobel? La historia siempre
      devela la verdad, aunque sea tarde.
      Saludos
      Irene

      Responder
    2. 10.2

      Urquiola

      La estreptomicina produce sordera, pero la tetraparesia sería muy probablemente por otra cosa, puede que un aplastamiento vertebral por la propia TBC,…

      Responder
  11. 11

    Urquiola

    ¡Error! Si Selman Abraham Waksman estaba al frente del laboratorio, daba las instrucciones, proporcionaba el material de investigación, y se encargaría de que a Albert Schatz le diesen algo, al menos una beca ya tendría, no hay robo del descubrimiento por parte de Waksman, que de todas formas, entre hebreos anda el juego.
    Cuando una empresa contrata un técnico, el contrato suele especificar que todo descubrimiento o patente que haga el contratado será propiedad de la empresa, y cuando no está especificado, suele ser la costumbre. Los canteros no firman los edificios, aunque solían firmar alguna piedra, es el arquitecto quien firma el edificio, otra vez cuestión de grado en el gremio. Sin embargo, como no todos los laborantes o los subordinados lo hacen igual de bien, las empresas o universidades suelen recompensar estos hallazgos con ascensos, aumentos de sueldo, de ‘fringe benefits’,…
    Como decía un empresario norteamericano a un empleado: ‘What have you done for me recently?’, o la filosofía de Citroën: ‘El accionista es un tonto sinvergüenza, tonto, porque nos deja su dinero, sinvergüenza, porque pretende ganar dinero sin trabajar’ Mejor no remover esto de la estreptomicina.
    Sí que es triste que haya mucha gente que diga que a Schatz, apellido más conocido en el mundo del psicoanálisis, casi siempre ‘un psicópata abusando de un neurótico’, le sigan presentando como víctima. Salut +

    Responder
    1. 11.1

      Mirador Salud

      Sr. Urquiola
      Gracias por sus notas, aunque las siento un poco emocionales y sepa usted que las emociones impiden percibir la realidad como es así como también imposibilitan el pensar y razonar. Por eso le recomiendo que lea los siguientes artículos en MiradorSalud:
      ¿Cómo funciona la mente?
      https://miradorsalud.com/como-funciona-la-mente/
      ¿Por qué es tan difícil cambiar?
      https://miradorsalud.com/por-que-es-tan-dificil-cambiar/
      Una vez que haya leído estos artículos, por favor, vuelva a leer mi artículo sobre la estreptomicina y también los comentarios al mismo.
      Aquí vienen mis comentarios a sus notas:
      Usted tiene razón, en aquel momento, la autoría del descubrimiento constituyó una controversia porque la jerarquía pesaba mucho; mucha gente creía que el autor debía ser únicamente del jefe del laboratorio, amén de que los alumnos no tenían derecho a aparecer. Aunque, pienso que si era un profesor que dirigía tesis de doctorado, este caso iba contra la esencia de ser un profesor y de la universidad cuyas metas son enseñar y también estimular al alumno dándole confianza, seguridad y visibilidad para que sea un excelente científico en el futuro. Cosa que Waksman no cumplió, sino que más bien lo consideró como un técnico y no como un estudiante de doctorado, lo que le hizo muchísimo daño al científico que quizás hubiera descubierto muchas cosas más.
      Esa manera de pensar cambió lentamente y con esfuerzo ya que es muy difícil cambiar de actitud por la manera cómo funciona la mente, descrito en los artículos recomendados. Creo Waksman murió creyendo que tenía la razón, aunque fuera un gran egoísta que solo quería figurar él. Es importante acotar que, para la década de los cincuenta, como se menciona en el artículo, ya habían ocurrido cambios, como se observa en la actitud del Dr. Enders cuando le anuncian que ganó el Premio Nobel y dijo que no lo aceptaba a menos que también se lo dieran a los que habían hecho el trabajo.
      La autoría del descubrimiento no se debió discutir y fue reconocida posteriormente por la Universidad, hecho narrado en el texto, y también por Ignacio Monedero en su nota.
      Sr. Urquiola, lo que resalta en su nota es la necesidad de reconocer la jerarquía sin importar el trabajo de los estudiantes o trabajadores, ni mucho menos ayudarlos a estimular la ambición para escalar más alto. Waksman solo quería sobresalir él y nadie más. No es una buena actitud para un profesor universitario.
      Muy agradecida porque puso de nuevo en el tapete este artículo, uno de los más leídos y comentado.
      Reciba mis saludos

      Responder

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